El doble discurso de Sbrocco: crítica al poder de palabra, pero vive de la pauta del Estado
José Sbrocco se pasea de voz independiente y crítica del establishment, pero la Legislatura tucumana le giró una millonaria pauta de publicidad institucional. La moral selectiva de un periodista que ataca al Estado de un lado y cobra de él del otro.

José Ignacio Sbrocco, panelista de El Avispero e integrante del Grupo Enterate, se muestra como voz independiente, ajena a cualquier atadura con el poder de turno. La realidad es bastante menos heroica: la Legislatura de Tucumán le aprobó una millonaria pauta de “publicidad institucional” para los próximos meses.
La incoherencia no es menor. Sbrocco integra el Grupo Entérate/El Avispero, el multimedios que el propio diputado nacional y dirigente bancario Carlos Cisneros reconoció manejar sin vueltas: “Tengo una participación importante en Entérate”, declaró en un reportaje, y cerró con las cámaras ya apagándose: “Soy el dueño.” Ese es el entramado desde el que se despliega, con aire de periodismo independiente, buena parte de la batalla mediática tucumana.
Y en el medio de esa pose crítica, aparece la Legislatura girándole plata. Porque de eso se trata, en el fondo: de un comunicador que basa buena parte de su capital simbólico en pegarle al Estado, a los gobiernos, a la “casta” de turno —y que en simultáneo depende de la billetera de ese mismo Estado para sostener su operación. No es matiz, es contradicción de manual: la moral selectiva de quien exige transparencia y rendición de cuentas a los demás, pero no aplica el mismo criterio cuando la pauta oficial entra por la ventana de su propio medio.
También te puede interesar: Peligran los amistosos de la Selección argentina en China: los motivos y el plan B de la AFA
El doble estándar no pasa inadvertido en el ambiente político tucumano: se puede ser opositor de discurso, pero cuesta sostener esa etiqueta cuando la caja la sigue llenando el mismo poder al que se dice combatir. Ensobrado, careta o simplemente pragmático —el debate queda abierto—, lo cierto es que Sbrocco encarna un clásico: el periodismo “independiente” que curra y vive del Estado.


