“No es joda”: una tucumana contó cómo fue su vaginoplastia
Martina Bellucci, oriunda de Tafí Viejo, se sometió a una vaginoplastia y reveló detalles que pocas veces se cuentan: una operación de hasta ocho horas, cinco días internada, morfina, dilataciones de por vida y una recuperación que definió como “fea”.

Martina comenzó su tratamiento hormonal a los 18 años, se mudó a Buenos Aires a los 21 y, en febrero de 2025, cuando tenía 26, tomó una de las decisiones más importantes de su vida: someterse a una cirugía de reasignación de sexo.
Pero lejos de mostrar solamente el resultado, la tucumana contó el lado más crudo y desconocido del proceso.
La intervención duró entre siete y ocho horas. Cuando despertó estaba bajo los efectos de la morfina, con sonda urinaria y tuvo que permanecer cinco días internada prácticamente sin poder incorporarse. Según relató, la tercera noche fue la peor.
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“El postoperatorio es feo”
Después llegó una parte que casi nunca aparece en redes.
Para evitar que la nueva cavidad vaginal se cierre, Martina tuvo que realizar dilataciones con instrumentos de acrílico hasta cuatro veces por día durante los primeros meses. Con el tiempo la frecuencia disminuyó, pero explicó que se trata de un procedimiento que deberá mantener de por vida. Actualmente realiza una dilatación aproximadamente cada dos semanas.
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También contó que durante los primeros días utilizaba gel con lidocaína para disminuir las molestias y que recién meses después pudo retomar su vida sexual.
Una operación de US$20.000
La cirugía no fue la única intervención a la que se sometió. Antes tuvo implantes mamarios y de glúteos, rinoplastia y una feminización facial que incluyó modificaciones en frente, mandíbula, mentón, nariz y órbitas oculares.
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Según contó, la operación de reasignación tuvo un costo de unos US$20.000.
Martina también habló abiertamente sobre su vida después del quirófano. Esperó unos seis meses para volver a tener relaciones sexuales y aseguró que hoy disfruta plenamente de su cuerpo.
Su testimonio dejó al descubierto una parte del proceso que suele quedar fuera de cámara: horas de quirófano, meses de cuidados y una disciplina que continúa incluso después de terminada la recuperación.


