Nación se borró del transporte y el golpe lo pagan los tucumanos
La eliminación del Fondo Compensador del Interior reconfiguró el mapa tarifario del país. En Tucumán, el posible aumento refleja el impacto de una crisis que golpea a todas las provincias.

El aumento del boleto urbano en San Miguel de Tucumán vuelve a mostrar una consecuencia concreta del ajuste nacional sobre el transporte del interior.
La tarifa podría pasar de $1.250 a $1.700, lo que colocaría a la Capital tucumana en el décimo lugar del ranking nacional de ciudades con el boleto más caro. El listado es encabezado por Bariloche, Santa Fe, Corrientes, Resistencia y Bahía Blanca, todas con valores superiores al promedio.
Pero detrás del número hay un problema estructural. En febrero de 2024, el Gobierno nacional eliminó el Fondo Compensador del Interior, que subsidiaba parte del boleto en las ciudades fuera del AMBA. Esa decisión dejó a las provincias con menos recursos para sostener el sistema.
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Desde entonces, las tarifas del interior comenzaron a mostrar fuertes aumentos. Chequeado señaló que, tras la quita del fondo, la tarifa media del interior había acumulado una suba del 141% hacia abril de 2024.
En Tucumán, la discusión por el boleto aparece atravesada por ese escenario. Las empresas del sector sostienen que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos operativos, mientras el sistema enfrenta una caída de recursos y mayores gastos.
La situación deja en evidencia una tensión federal: Nación decidió retirarse de una parte clave del financiamiento, pero el problema lo terminan enfrentando provincias, municipios, usuarios y trabajadores.
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El transporte público no es un servicio menor. De su funcionamiento dependen estudiantes, trabajadores, comerciantes, jubilados y familias que necesitan movilizarse todos los días.
Por eso, el caso tucumano no puede analizarse como un aumento aislado. Forma parte de un proceso nacional en el que el interior quedó más expuesto, con menos asistencia y con tarifas cada vez más difíciles de sostener.
El boleto a $1.700, en ese contexto, no expresa solamente una actualización local. También muestra el costo concreto de una política nacional que desfinanció el transporte del interior y trasladó el peso de la crisis hacia las provincias.


