El rincón escondido de Tucumán que pocos conocen y parece de otro país
Bosques de alisos, caminos de montaña, neblina y un paisaje que cambia con cada estación hacen de este lugar uno de los secretos mejor guardados de la provincia.

Cuando se piensa en los destinos turísticos de Tucumán, los nombres que suelen aparecer primero son Tafí del Valle, San Javier o El Cadillal. Sin embargo, existe un rincón poco conocido que sorprende incluso a muchos tucumanos por sus paisajes y la tranquilidad que ofrece. Se trata de Anfama, una pequeña comunidad ubicada en plena Sierra del Aconquija que parece detenida en el tiempo.
A poco más de 50 kilómetros de San Miguel de Tucumán, aunque con un acceso que demanda varias horas debido a la geografía del lugar, Anfama ofrece una experiencia completamente distinta a la de los circuitos turísticos tradicionales. Allí no hay grandes hoteles ni centros comerciales. El atractivo está en la naturaleza, el silencio y la vida de montaña.
El camino hacia Anfama ya forma parte de la experiencia. A medida que se asciende por la Sierra de San Javier, el paisaje cambia por completo. Las yungas envuelven la ruta con bosques de tipas, laureles, alisos y helechos gigantes, mientras la niebla suele aparecer de manera repentina, creando postales que muchos comparan con escenarios del sur argentino o incluso con algunos rincones de Europa.
Uno de los aspectos que más sorprende a quienes llegan es la sensación de aislamiento. Durante muchos años, el acceso solo podía realizarse a caballo o caminando. En la actualidad existe un camino vehicular, aunque las condiciones del terreno hacen recomendable utilizar vehículos preparados para transitar caminos de montaña.
La comunidad conserva un modo de vida estrechamente vinculado con la naturaleza. La producción ganadera, las huertas familiares y las actividades rurales forman parte de la vida cotidiana de los pobladores, que mantienen muchas de las costumbres transmitidas de generación en generación.


Además de disfrutar del paisaje, quienes visitan Anfama pueden realizar caminatas por senderos de montaña, observar aves, conocer pequeños arroyos de agua cristalina y descubrir una de las mayores biodiversidades del noroeste argentino. La zona forma parte del ecosistema de las yungas, uno de los ambientes naturales más ricos del país.
El otoño y el invierno suelen ser las estaciones preferidas para recorrer el lugar. Las temperaturas son agradables durante el día y los bosques adquieren colores que contrastan con el verde intenso característico de las yungas. En verano, las lluvias vuelven el paisaje aún más exuberante, aunque también pueden complicar el acceso.
Quienes quieran visitar Anfama deben hacerlo con tiempo, consultar previamente el estado de los caminos y llevar todo lo necesario para la jornada, ya que la oferta de servicios es limitada. Justamente esa escasa intervención urbana es uno de los principales atractivos del lugar.
En los últimos años, la localidad también ganó protagonismo por distintos proyectos vinculados al desarrollo de infraestructura y al abastecimiento de agua para Tucumán. Sin embargo, su esencia permanece prácticamente intacta y continúa siendo uno de los lugares menos explorados por el turismo masivo.
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