Saltar al contenido

Un equilibrio hermoso

De las premisas del mercado no se desprende ni se desprenderá la mejora de la economía real. Lo que el equipo económico todavía no consigue precisar es qué factores podrían impulsar la actividad si el cons…

Por Claudio Scaletta5 min
Un equilibrio hermoso
Un equilibrio hermoso

Por Claudio Scaletta

La economía argentina está objetivamente muy mal. Para las empresas, porque se destruyeron sus ecuaciones de costos y se contrajo la demanda en casi todos los rubros. Para los trabajadores, por el profundo deterioro del poder adquisitivo de los salarios.

MÁS INFO

Cualquiera que siga la evolución de los indicadores ya leyó sobre el cierre de empresas, un saldo neto de 26.500 unidades productivas menos, entre cierres y aperturas, desde el cambio de gobierno, con la consecuente destrucción de empleos formales, 340 mil menos durante el mismo período, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Y también leyó sobre la pérdida de ingresos salariales, desde el estancamiento de los trabajadores formales, luego de una caída inicial, hasta las fuertes caídas registradas por el salario mínimo y los trabajadores estatales, que perdieron hasta el 40 por ciento, un cuadro que tiene efectos contundentes sobre la vida cotidiana de las mayorías sin que haga falta recorrer sector por sector.

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Cuando disminuye la cantidad y la calidad del empleo, siempre cae vertiginosamente el poder de negociación de los trabajadores. Aparece el temor de perder el trabajo y la combatividad de quienes todavía tienen salario se reduce al mínimo. En estos escenarios recesivos siempre es fácil quejarse de la falta de combatividad sindical. Sin embargo, no debe olvidarse que la escasa voluntad de lucha de los trabajadores organizados se monta sobre esta realidad material de los mercados laborales. El mismo razonamiento corre también a la inversa y explica la mayor combatividad durante los gobiernos favorables. Paradojas de las relaciones de fuerza en la lucha de clases.

Los observadores atentos seguramente también están al tanto de las explicaciones de los economistas sobre la caída del ingreso disponible después de gastos, un subproducto del alza de los servicios y otros costos fijos, lo que también afecta a las empresas. Breve digresión: los subsidios a los servicios durante gobiernos precedentes nunca fueron valorados en esta dimensión de reducción de costos de producción para las empresas y aumento del ingreso disponible para las familias. Prevalecieron los datos sobre su mala e inflexible administración, como su innecesaria universalidad y el haberse convertido en una partida cada vez más importante dentro del Presupuesto.

La primera expresión del deterioro de la vida cotidiana, entonces, se manifiesta en la contracción de los consumos básicos, como por ejemplo alimentos. La segunda es el aumento global del endeudamiento de las familias. Frente a la contracción de los ingresos, no fueron pocos quienes comenzaron a financiar sus consumos corrientes con deuda. Las estadísticas de crédito al "sector privado no financiero" del Banco Central, donde se encuentran los créditos documentados, entre ellos los personales y los saldos de las tarjetas de crédito, son elocuentes. Por otra parte, las tasas promedio del 85 por ciento anual que pagan estos créditos, tremendamente positivas respecto de cualquier proyección de inflación, explican las superganancias que registra el sector financiero. Y ni hablar si en vez de economías personales se trata de empresas. La tasa para el saldo no acordado en cuenta corriente, precisamente el que aparece cuando una pyme se acerca a una situación de crisis y gira en descubierto, alcanza los tres dígitos, niveles que pueden considerarse usurarios, por no decir de colapso. Y todos estos números de tasas extraordinariamente elevadas corresponden al sistema financiero formal. La situación se agrava si el análisis se extiende a las Fintech o al crédito más informal.

Si se insiste en la descripción de estas realidades muy cotidianas de familias y empresas, de destrucción de mercados, de deterioro productivo, de restricciones en el consumo de bienes básicos, es porque contrasta con el relato que insiste en transmitir el equipo económico y los sectores vinculados a las finanzas, los llamados "mercados". Es decir, con la suma de lugares comunes que repiten los funcionarios, la idea de que hay una macro maravillosa y una micro que no responde, pero que ya comienza a ordenarse y se viene la bonanza, aquellos "mejores 18 meses" prometidos por el ministro Luis Caputo. Quizá la imagen más representativa fue la que sintetizó el viceministro José Luis Daza, quien dejó Wall Street y vino a jugarse por una patria ajena y por un estipendio modesto, cuando habló de un gozoso nuevo "equilibrio hermoso".

Según destacó Daza en un programa televisivo ultraoficialista –los únicos a los que asisten los funcionarios– desde comienzos de año se observa una combinación de variables que muchos economistas consideraban imposibles: caída de las tasas de interés de referencia y compra de reservas internacionales sin que aumente el dólar, incluso con el peso revaluándose. Según esta interpretación, los mercados empezaron a descontar una estabilización macroeconómica antes de que sus efectos se hagan visibles en la economía real, la vieja idea de que los mercados se adelantan. Esta coexistencia de tasas en baja, tipo de cambio apreciándose, expectativas de inflación ancladas y aumento de reservas sería "un equilibrio muy lindo, hermoso" que permitiría predecir una inflación cada vez menor, una recuperación de la actividad económica y una aceleración del crecimiento. De esta manera, los mercados, vía baja del riesgo país, estarían anticipando los famosos "entre 18 y 20 meses" de resultados económicos muy favorables.

El problema evidente es que las dos descripciones, el desierto de la economía real y la interacción de variables financieras que describe el viceministro –baja relativa de tasas, del dólar, de las expectativas de inflación y del riesgo país– son ciertas. La conclusión es un claro non sequitur: de las premisas del mercado no se desprende ni se desprenderá la mejora de la economía real. Son dos universos paralelos. La teoría económica enseña que no puede haber crecimiento sin recuperación de la demanda. Lo que el equipo económico no logra explicar es cuáles serían los motores alternativos capaces de sostener el crecimiento frente a una demanda virtualmente muerta.-

Lic. en Economía (UBA). Autor de "La recaída neoliberal" (Capital Intelectual, 2017).

  • #economia
  • #equilibrio
  • #hermoso
  • #20266180523
  • #buenos aires + caba

SEGUÍ LEYENDO

SORTEO MENSUAL

GANATE ELECTRODOMÉSTICOS
TODOS LOS MESES

Heladeras, smart TVs, lavarropas y mucho más. Cargás tus datos una sola vez y participás todos los meses, sin costo.

QUIERO PARTICIPAR →

Mayores de 18 años · Residentes en Argentina