Síntomas que no hay que ignorar durante un partido de la Selección
La ansiedad de la previa, la tensión de los penales y la euforia de la victoria tienen efectos concretos sobre el organismo. Especialistas advierten que, durante eventos deportivos de gran impacto emocional, aumentan las consultas por dolor de pecho, arritmias, infartos y ACV. Cuáles son las señales de alarma que requieren atención inmediata.

Cada Mundial deja imágenes inolvidables: un gol agónico, una atajada decisiva o una definición por penales. Y mientras millones de argentinos siguen cada jugada con el corazón en la boca, las estadísticas médicas registran otro fenómeno: después de los partidos más importantes aumentan las consultas por problemas cardiovasculares.
El problema suele ser particularmente grave porque muchos pacientes llegan tarde a la consulta porque esperan a que termine el partido para buscar atención médica.
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Según especialistas del Hospital Universitario Austral, las guardias suelen registrar un incremento cercano al 20% en las consultas por dolor torácico, cuadros coronarios y arritmias tras los encuentros de mayor tensión emocional, especialmente cuando se trata de rivales históricos, instancias eliminatorias o definiciones por penales.
Y esto es algo global: según datos publicados por la Federación Cardiológica Argentina, en países "futboleros" como España -durante el año 2022- se registró un aumento del 30% en hospitalizaciones debidas a síndrome coronario agudo luego de las derrotas de partidos locales en la Liga de Fútbol.
"Durante el partido, las guardias suelen tranquilizarse porque muchas personas postergan la consulta. El problema aparece después, cuando llegan pacientes que esperaron a que terminara el encuentro para buscar atención médica", contó el cardiólogo José Bonorino, jefe de la Unidad Coronaria del Hospital Universitario Austral.
La observación coincide con una extensa evidencia científica que estudió el impacto de los grandes eventos deportivos sobre la salud cardiovascular. Lejos de ser una simple sensación, las emociones intensas producen cambios fisiológicos concretos.
Cuando una persona vive un partido de alta tensión, el organismo activa mecanismos biológicos similares a los que se ponen en marcha frente a una amenaza. El sistema nervioso simpático libera adrenalina, noradrenalina y cortisol, hormonas que elevan la frecuencia cardíaca, aumentan la presión arterial y hacen que el corazón consuma más oxígeno.
Un estudio publicado este año en la revista Scientific Reports mostró incluso que la frecuencia cardíaca de los espectadores comienza a incrementarse varias horas antes del inicio de los partidos, impulsada por la expectativa y la ansiedad anticipatoria.
Para la mayoría de las personas, estos cambios son transitorios. Sin embargo, en quienes tienen hipertensión, enfermedad coronaria, antecedentes de infarto o arritmias, pueden convertirse en el disparador de complicaciones más serias.
"El partido no genera la enfermedad, pero puede actuar como desencadenante de un problema cardiovascular preexistente", señala Bonorino.
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Uno de los mensajes que más insisten en transmitir los especialistas es que no todo debe atribuirse a los nervios. El dolor en el pecho, la falta de aire, las palpitaciones persistentes, los mareos, los desmayos o la sudoración excesiva son síntomas que requieren atención médica inmediata, aun cuando aparezcan en medio de un partido decisivo.
La evidencia internacional muestra que los eventos cardiovasculares tienden a aumentar durante situaciones deportivas de enorme carga emocional. Uno de los estudios clásicos sobre el tema detectó un incremento significativo de infartos en Inglaterra tras la eliminación de su selección frente a Argentina durante el Mundial de Francia 1998.
Los penales constituyen uno de los momentos de mayor estrés para los aficionados. La incertidumbre, la falta de control y la expectativa concentrada en unos pocos minutos generan una intensa descarga hormonal.
Pero las emociones no actúan solas. El contexto típico del Mundial suele sumar otros factores de riesgo.
El exceso de alcohol, las comidas abundantes, el tabaquismo, las alteraciones del sueño y el sedentarismo potencian los efectos del estrés sobre el sistema cardiovascular.
Incluso una victoria puede resultar tan exigente para el organismo como una derrota. Los especialistas recuerdan que existe una variante del llamado síndrome de Takotsubo -popularmente conocido como "síndrome del corazón roto"- que puede desencadenarse por emociones positivas extremas, fenómeno denominado "Happy Heart Syndrome".
Mantener la medicación habitual, evitar excesos con el alcohol, comer liviano, dormir adecuadamente, mantenerse hidratado y no ignorarsíntomas de alarma son algunas de las recomendaciones básicas.
También aconsejan que las personas con antecedentes cardíacos importantes o múltiples factores de riesgo procuren ver los partidos acompañadas, para facilitar una rápida respuesta ante cualquier eventualidad.
Los especialistas del Austral advierten sobre cuáles son los síntomas a atender, que pueden indicar una emergencia médica.
Entre las señales de alarma figuran el dolor, opresión o molestia persistente en el pecho; dolor que se irradia hacia brazos, espalda, cuello o mandíbula; falta de aire repentina; sudoración excesiva sin causa aparente; náuseas o molestias intensas en la boca del estómago; palpitaciones sostenidas; mareos o pérdida de conocimiento; dificultad para hablar; debilidad o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo o asimetrías faciales.
EG/MSS
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