Se le viene abajo el armado a Catalán: aprietes, expulsiones y una interna que arde
Catalán quiso hacerse fuerte y terminó mostrando las debilidades de su propio armado. Con tono soberbio, apretó a los dirigentes que cuestionan su conducción y terminó echando a varios del grupo político, en una nueva señal de que el jefe de campaña tiene cada vez más dificultades para mantener alineada a la tropa libertaria en Tucumán.

La escena ocurrió en el lugar menos conveniente para un dirigente que busca mostrar fortaleza: el grupo interno donde debería estar ordenada la tropa libertaria terminó convertido en escenario de pases de factura, advertencias y expulsiones.
Todo comenzó cuando Catalán cuestionó a quienes, según planteó, sostienen que “no hacen política” pero mantienen aspiraciones electorales. También apuntó contra los dirigentes que no participaron de la actividad del viernes.
“Si alguien está en desacuerdo con la conducción de este partido. O dice no hacer política, pero quiere presentarse para cargos electivos, y no pudo ir el viernes porque es horario de política, le pido que se retire de este grupo”.
La bajada de línea no fue precisamente conciliadora. El jefe de campaña eligió marcar una frontera entre quienes acompañan el proyecto y quienes, desde su mirada, estarían priorizando intereses propios.
“Nosotros tenemos un proyecto político para Tucumán. No tenemos un comercio”.
El mensaje adquiere especial relevancia porque las candidaturas de 2027 ya comenzaron a mover las piezas dentro del espacio, aunque Catalán se encargó de remarcar que todavía no hay nombres definidos.
“Y siempre dijimos que las candidaturas se decidirán más tarde”.
La contradicción aparece enseguida: las candidaturas todavía no se discuten formalmente, pero la pelea por quién tiene lugar en la mesa ya está en marcha.
Catalán volvió entonces a poner el foco en el compromiso con el espacio y directamente invitó a correrse a quienes no estén alineados.
“Los que no estén comprometidos con eso, les pido que seamos frontales. Y se retiren del grupo”.
El cierre fue todavía más desafiante:
“Parece que importaban otras cosas. Acá vamos a ir a fondo”.
La consecuencia fue inmediata. Paula Omodeo, Sebastián Murga y otros tres dirigentes vinculados a CREO Tucumán terminaron fuera del grupo de WhatsApp.
La escena dejó así algo bastante más importante que una simple discusión por la asistencia a un acto. En LLA Tucumán empieza a quedar planteada una disputa por el control del armado, con dirigentes que no parecen dispuestos a aceptar sin cuestionamientos el lugar que Catalán intenta ocupar.
El problema para el jefe de campaña es que cada intento de disciplinamiento también puede ser leído como una señal de debilidad. Si el armado estuviera completamente consolidado, la conducción no necesitaría recurrir permanentemente a advertencias, ultimátums y expulsiones para hacer valer su autoridad.
Y el estilo tampoco parece ayudar. La soberbia con la que Catalán intenta ordenar el espacio puede terminar convirtiéndose en otro factor de desgaste, especialmente entre dirigentes que tienen aspiraciones propias y pretenden participar de la discusión por el futuro electoral del espacio.
En medio de todo esto aparece un dato que suma una cuota más de ruido: en la captura de los mensajes, el teléfono utilizado por Catalán figura con característica de Buenos Aires. La línea porteña, expuesta por la filtración, vuelve a alimentar los cuestionamientos sobre su vínculo y su arraigo en Tucumán, mientras busca convertirse en uno de los principales armadores libertarios de la provincia.
Por ahora, el resultado de la maniobra está lejos de ser una imagen de unidad. El presidente de LLA Tucumán buscó dejar en claro quién manda, pero terminó dejando a la vista cuántos son los que todavía no parecen dispuestos a seguirlo sin discutirle el liderazgo.
- #catalan
- #interna
- #conflicto
- #libertarios
- #lla
- #tucuman
- #oposicion
