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Los errores que le costaron puntos y le quitaron protagonismo a San Martín

El equipo está cada vez más lejos de pelear por cosas importantes y el descenso es algo que comenzó a sobrevolar en La Ciudadela.

Por Gonzalo Cabrera Terrazas5 min
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Los errores que le costaron puntos y le quitaron protagonismo a San Martín
Los errores que le costaron puntos y le quitaron protagonismo a San Martín

Resumen para apurados

La sensación que dejó el 2 a 2 frente a Deportivo Madryn no nació solamente de haber dejado escapar una ventaja de dos goles. El partido volvió a concentrar varios problemas que San Martín arrastra durante la temporada: desatenciones defensivas, dificultades para sostener ventajas, expulsiones, falta de eficacia y momentos en los que el equipo pierde conexión. El dato más preocupante es que las mismas fallas aparecen con distintos entrenadores, esquemas y nombres. Los buenos pasajes existen, pero todavía no alcanzan para sostener una campaña que necesita mayor regularidad.

"Por pequeñas cosas nos hacen perder los partidos o nos empatan", había advertido Alan Cisnero. En la misma línea, Rodrigo Ayala había pedido "corregirlo rápidamente", mientras que Alejandro Orfila fue más específico después del empate ante San Martín de San Juan. "Los goles que nos vienen convirtiendo, a todos los podemos evitar", dijo el DT. Los tres, desde distintos lugares, terminaron señalando una misma cuestión: el equipo tiene momentos para competir, pero no logra sostenerlos cuando aparecen las situaciones que definen los partidos.

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Desatenciones defensivas: es el problema que aparece con mayor frecuencia. Ya en las primeras fechas, Deportivo Maipú había encontrado dos veces espacios a espaldas de los laterales y convirtió un partido que San Martín terminó remontando en una nueva advertencia. Más adelante, frente a San Martín de San Juan, Franco Coronel apareció completamente solo para marcar el empate. Frente a Temperley, una desconcentración en la última jugada terminó definiendo la derrota y contra Nueva Chicago una pérdida en salida de Agustín Graneros, seguida de una salida a destiempo de Nahuel Manganelli, derivó en el primer gol.

Madryn volvió a ofrecer el ejemplo más reciente. Claudio Corvalán encontró el descuento y, pocos minutos después, Luis Silba consiguió el 2 a 2. San Martín quedó agotado, desbordado por los costados y sin capacidad para corregir. Orfila ya había entregado el diagnóstico después de San Juan: no se trata solamente de virtudes del rival, sino de goles que "todos podemos evitar".

Una dificultad que empieza en el medio: la fragilidad no siempre nace en la última línea. Durante buena parte de la campaña, San Martín tuvo problemas para conectar a sus volantes con los defensores y los delanteros. Contra San Martín de San Juan, el 4-2-3-1 quedó a destiempo: Graneros y Milton Ríos no lograron ofrecer marca, pausa ni una primera entrega limpia. El equipo quedó largo, perdió segundas pelotas y, cuando recuperaba, no encontraba pases intermedios.

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Algo similar había ocurrido frente a Atlanta, cuando el equipo directamente perdió estructura y permitió que el rival aprovechara cada retroceso mal realizado. La llegada de Matías García puede ser una solución, pero el problema no es solamente quién juega, sino cómo se mueve el conjunto cuando pierde la pelota.

Falta de eficacia: la otra cara aparece en el área rival. San Martín tuvo encuentros en los que generó lo suficiente para conseguir más puntos y no los obtuvo. Contra el "Verdinegro", por ejemplo, Orfila reconoció que todavía existe una deuda para transformar el dominio en situaciones claras: "Tenemos que mejorar en eso, sobre todas las cosas, porque es muy difícil en el fútbol argentino generar situaciones". Contra Nueva Chicago ocurrió algo parecido: el equipo produjo oportunidades, pero no logró aprovecharlas.

La situación también apareció antes. Frente a San Martín de San Juan, Facundo Pons había tenido dos ocasiones que pudieron cambiar la historia. Ante Patronato, Luca Arfaras desperdició dos mano a mano que habrían permitido evitar el sufrimiento del cierre. Es decir, cuando el equipo consigue construir ventajas, tampoco siempre consigue liquidar los partidos.

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No saber administrar las ventajas: ese punto conecta directamente con Madryn. El 2 a 0 parecía darle a San Martín una oportunidad inmejorable para cerrar una tarde importante, pero el equipo volvió a perder el control. La expulsión de Jorge Juárez fue determinante, aunque el repliegue posterior también terminó siendo demasiado profundo. Madryn acumuló centros, recuperó rápidamente las segundas pelotas y convirtió el tramo final en un asedio.

La misma dificultad apareció contra Temperley. San Martín consiguió empatar y, en lugar de proteger el resultado, quedó desordenado en la última acción y terminó perdiendo. El propio Orfila reconoció entonces que esos momentos debían servir de aprendizaje.

Expulsiones y decisiones evitables: las tarjetas rojas también tuvieron incidencia directa. Santiago Briñone fue expulsado ante Nueva Chicago y Juárez frente a Madryn. En ambos casos, San Martín debió modificar su estructura y jugar buena parte del partido en inferioridad. Orfila fue claro después del último empate: "Tenemos que ser mucho más inteligentes". El entrenador entiende que, más allá de la interpretación arbitral, el equipo no puede quedar tan fácilmente condicionado.

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Dependencia de las individualidades: también existe una dificultad para sostener el funcionamiento cuando las principales individualidades son neutralizadas. Temperley consiguió bloquear a Gabriel Carabajal, Álvaro Veliez y Bruno Cabrera y obligó a San Martín a buscar otros caminos. La reacción llegó con cambios tácticos, pero dejó una conclusión: todavía faltan variantes para no depender exclusivamente de una inspiración individual.

Los dos goles de Cabrera frente a Madryn volvieron a mostrar cuánto puede cambiar el equipo cuando aparece una acción individual. El problema es que, esta vez, ni siquiera esas intervenciones alcanzaron.

Los jueces, un factor aparte: los arbitrajes también alimentaron el malestar y la expulsión de Juárez generó una fuerte reacción de Cisnero. "Los árbitros vienen acá y nos hacen lo que quieren", aseguró el volante. Pero el análisis de la campaña permite separar ambas cuestiones. Los fallos discutibles existen, aunque San Martín tiene suficientes problemas propios como para explicar buena parte de los puntos que dejó en el camino.

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El 2 a 2 frente a Madryn fue, en definitiva, una síntesis de toda la campaña: buenos momentos, recursos individuales y capacidad para competir, pero también errores defensivos, problemas en el medio campo, falta de contundencia, expulsiones y dificultades para cerrar los partidos. Orfila y los jugadores ya identificaron varias de esas fallas. Ahora el desafío es que la autocrítica se transforme, finalmente, en una respuesta sostenida dentro de la cancha.

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