Galette de pollo, calabaza y queso azul, la tarta impactante con ingredientes accesibles
Una masa quebrada casera súper fácil que no requiere molde, un relleno agridulce irresistible y el toque gourmet del queso azul. La propuesta perfecta para lucirte en un festejo o reunión especial sin pasar horas cocinando.
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Una masa quebrada casera súper fácil que no requiere molde, un relleno agridulce irresistible y el toque gourmet del queso azul. La propuesta perfecta para lucirte en un festejo o reunión especial sin pasar horas cocinando.
Si tenés una cena de celebración o querés agasajar a la familia con un menú de categoría, no hace falta recurrir a recetas imposibles ni a ingredientes inaccesibles. Para empezar, la base de esta receta es pollo, calabaza y cebolla. Lo demás le pone la magia, ya que se preparan en una galette salada con toques picantes, agridulces y dignos de un jurado de MasterChef.
La galette salada es la versión rústica de la tarta francesa: se estira directamente sobre la placa de horno, se rellenan los dos tercios centrales y sus bordes se pliegan de forma relajada y elegante.
El secreto está en cómo se combinan el pollo asado, la calabaza, las peras salteadas, la cebolla caramelizada a la miel y los trocitos de queso azul. Todo se une en el horno y genera una explosión de sabores agridulces digna de un restaurante internacional.
250 g de harina común 0000
100 g de manteca fría o a punto pomada
1 huevo
50 ml de agua fría
1 pizca de sal
200 g de pollo asado (ideal para aprovechar sobrantes)
50 g de panceta ahumada
100 g de calabaza o anco
2 cebollas medianas
1 pera madura pero firme
80 g de queso azul o gorgonzola
1 cda. de miel
Aceite de oliva virgen extra
Tomillo fresco, sal y pimienta negra molida a gusto
En un bowl amplio, colocar la harina con la sal. Agregar la manteca, el huevo y el agua fría.
Integrar los ingredientes con las manos hasta obtener una masa suave, homogénea y que no se pegue a los dedos.
Formar un bollo, envolverlo en papel film y dejarlo reposar en la heladera durante 30 minutos.
Cebolla caramelizada: Pelar y cortar las cebollas en juliana fina. Pocharlas a fuego lento en una sartén con un chorrito de aceite de oliva durante 10 minutos. Incorporar la cucharada de miel y dejar cocinar 5 minutos más hasta que quede dorada y suave.
Los vegetales y frutas: Pelar y cortar la calabaza y la pera en dados pequeños. Picar también la panceta y desmenuzar o cortar en trozos el pollo asado.
Estirar: Retirar la masa de la heladera y estirarla con palote sobre una hoja de papel manteca enharinada hasta darle forma circular.
Capa central: Distribuir en el centro de la masa la cebolla caramelizada, el pollo, la calabaza, la pera, la panceta y el queso azul desgranado, dejando un margen libre de unos 3 a 4 cm en todo el borde.
Condimentar y plegar: Sazonar con sal, pimienta negra y tomillo fresco. Pliegan suavemente los bordes libres de la masa hacia el centro, cubriendo parcialmente el relleno y dándole ese formato rústico característico (como en la foto).
Horno: Precalentar el horno a 180 °C. Trasladar la galette con su papel manteca a una asadera y hornear durante 35 minutos, o hasta que los bordes de la masa se noten bien dorados y crocantes.
Cero exceso de humedad: Al cortar la calabaza y la pera finas, se cocinan perfecto dentro del horno sin soltar jugo de más que pueda ablandar la base de la masa.
Aprovechamiento de sobrantes: Es la receta número uno para reutilizar pechugas de pollo o supremas al horno que hayan quedado de comidas anteriores.
Maridaje ideal: Servila tibia acompañada de una ensalada verde fresca de rúcula, radicheta o hojas de estación para contrastar la untuosidad del queso azul.
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