Estremecedor relato de quien aseguró ver al ucumar
Médico jujeño compartió los dichos de un paciente mientras lo atendía en su consultorio.

Recientemente publicamos en nuestras páginas un interesante artículo titulado "El ucumar, entre el mito y la verdad en las selvas de montaña o Yungas", de autoría de Alejandro Brown, titular de la Fundación ProYungas. A propósito de esa nota, el médico Juan Carlos Giménez compartió el estremecedor relato de un paciente suyo que le aseguró haber visto al ucumar.
A continuación transcribimos el escrito remitido por Giménez a El Tribuno de Jujuy. Un paciente internado enviaban al consultorio para realizar una valoración pre quirúrgica. Se trataba de un diabético de 61 años con lesiones en el pie izquierdo. Se sabía diabético de hace 30 años con un control irregular, tenía francos antecedentes familiares, ahora se manejaba con insulina; trabajaba en el Ingenio Ledesma, pero desde hacía seis meses no por el covid, ya que era de riesgo; lo acompañaba su esposa, tenía dificultad para caminar por su lesión que había aparecido en los últimos meses. Era un costrita me dijo la señora, que al desprenderla dejó una ulcera que aumentó de tamaño y profundidad.
Lo había afectado mucho la cuarentena, a él le gusta su trabajo, trabajar; era un criollo alto de 1,80 metro, 90 kilogramos de peso, franco en el hablar, con voz alta, tranquilo, mirando a los ojos, contestando claramente lo que se le preguntaba, sin una queja por su dolencia. Y, como muchos "ramalenses", el ramal por el Ffcc, ahorra las yungas, la punta de la bota de Jujuy, fue cazador y pescador, ríos y montes no le faltaban, más en su época activa, hace más o menos 40 años.
También te puede interesar: Francia registró 2.025 muertes más de lo habitual durante la ola de calor de finales de junio
Ya estaba acostado en la camilla, lo había examinado, iba hacerle el electrocardiograma, era bien "peludo", tenía que darme maña para colocar los electrodos precordiales y le comento: usted sí que es un hombre de pelo en pecho, si parece el yeti, no, mejor el ucumar que es nuestro; a lo que me contestó: "sabe doctor, conozco a ese bicho". Y allí la curiosidad pudo más que el estudio: ¿cómo es?; "es como nosotros doctor pero petiso, peludo, torpe en su andar, moverse en los dos pies, emite sonidos guturales, trepa fácil a los árboles, allí si es ágil pero se escapa al vernos, sentirnos".
¿Cuándo, dónde lo vio? "Yo era joven, recién había salido de la colimba del RIM 20 y, un primo mayor que vivía en la Colonia Santa Rosa que le gustaba cazar me había invitado para un fin de semana. Fui, allí me dijo que íbamos a cazar el ucumar, yo no entendía nada; sí el ucumar que le está dañando el sembrado de mi compadre Macías. Río Colorado arriba, yendo para el cerro Mesada, las serranías donde se pone el sol me aclaró; fuimos en su camioneta, salimos temprano, él vino a buscarnos, eran camino madereros, luego de largo andar, llegamos al puesto, estaba cerca de un arroyo, comimos algo y salimos con los perros que eran claves para localizar al ucu, sin ellos no lo encontraríamos nunca.
Luego de andar un buen trecho por invisibles senderos de un monte enrevesado, los perros comenzaron a ponerse raros, nerviosos, ya olieron al ucu, dijo Macías y estimuló a los perros. Vamos, vamos, atentos. Caminábamos despacio, procurando no hacer ruido en la hojarasca; los perros, seguros con el estímulo de su dueño ladraban adelante y concentraron los ladridos en un cedro gigante, todo estaba muy enmarañado. Macías era hombre de monte, estaba bien armado, portaba un wínchester que valoraba mucho, era la única arma segura para el yaguareté, el jabalí, el tapir, la corzuela y tenía excelente puntería; con calma, en medio del follaje estudió el árbol, allí está, dijo señalando una rama horqueta alta.
También te puede interesar: Quiénes son las hermanas de Antonela Roccuzzo y a qué se dedican: el perfil de Paula y Carla
Solo alcancé a ver algo como un mono, un oso mediano con unas ojeras blancas cuando oí el disparo y lo vi caer, había recibido el tiro en la frente. Los perros se abalanzaron sobre él destrozándolo, cuando llegamos eran pedazos de algo peludo con miembros, cabeza que los hambrientos perros devoraban, yo estaba muy impresionado, pero Macías, con naturalidad dijo, este no molestará más al sembrado. ¿Y, qué hacemos con él? pregunté, los perros se ocuparán contestó e iniciamos el regreso. En el camino escuché que le decía a mi primo es el cuarto ucu que bajo y que sólo lo hace cuando dañan su sembradío".


Yo estaba impresionadísimo por el relato y, casi temblando, lo conecté al electrocardiógrafo e hice el estudio, no era para menos, había sentido hablar de ese hombre mono, hombre oso que habita nuestras selvas, pero era la primera vez que alguien me dice haber visto a este personaje, mitad realidad, mitad leyenda. Relato de Antonio Maza, cazador, pescador de las yungas jujeñas, salteñas. 7 de octubre del 2020, tiempos de Covid.
La leyenda: También Ucumari y Ucumare. Es el hombre-oso, el hombre-mono, al que se representa en distintos grados de hibridación: desde un oso muy peludo y terriblemente feo, con ligeros rasgos humanoides, hasta un hombre mono bestial, enteramente cubierto de pelos, larga barba y frente angosta. Al parecer, sería el mismo Jukumari de las zonas boscosas del departamento de Chuquisaca (Bolivia), vinculado a su vez con mitos peruanos de antigua data. Vive en cuevas, en el fondo de las quebradas, pero merodea los ríos y vertientes, bañándose en ellos: es fácil por eso encontrar allí sus pisadas, similares a las de un oso. Según algunas versiones, además de fuerte es ágil, y puede treparse a los árboles más altos. (Biblioteca de la legislatura salteña).
También te puede interesar: Argentina juega con Cabo Verde: cómo funcionan el comercio, las clases, los colectivos y la salud en Tucumán
La realidad: El oso andino o de anteojos es una especie que fascina por sus características y que históricamente atrajo la atención de las comunidades andinas. Imponente, solitario y poco conocido, sus apariciones esporádicas frente a los seres humanos inspiraron especulaciones y leyendas como la del Ucumar. El enigmático animal ha dado indicios de habitar en las Yungas.
El oso más austral del planeta es también uno de los más amenazados por la destrucción de su hábitat y la cacería furtiva. "Su densidad poblacional y genética es muy baja. Vive en los Andes tropicales, pasando por Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia hasta el extremo noroeste de Argentina". (Diario El Tribuno).
(*) Juan Carlos Giménez, 83 años jujeño, es médico clínico, cardiólogo, especialista en Salud Pública. Desarrolló su actividad médica asistencial durante 45 años en el hospital Ingenio Ledesma, luego hospital "Oscar Orías", como médico de guardia, consultorio, jefe de Clínica Médica- Autor de la Guía de la Consulta Médica del Consejo de Médicos de Jujuy 2006, presentó trabajos en congresos médicos sobre aspectos epidemiológicos de la enfermedad de Chagas.
Temas de la nota
- #salud
- #2026
- #estremecedor
- #relato
- #quien
- #aseguro
- #ver
- #ucumar
- #jujuy


