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El Tren Solar se subió al circuito del vino jujeño

Esta industria todavía joven sumado al paisaje y la experiencia entre rieles, hicieron del deleite de los visitantes.

Por LILIANA ALFARO7 min
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El Tren Solar se subió al circuito del vino jujeño
El Tren Solar se subió al circuito del vino jujeño

El Tren Solar de la Quebrada sumó a su recorrido, un circuito dedicado al vino jujeño, que combina paisajes, gastronomía y degustaciones para acercar a los visitantes a una actividad que aún joven gana presencia en los Valles y especialmente en la Quebrada. El segundo viaje del último sábado, permitió comprobar que el trayecto puede convertirse en otra forma de conocer los aromas y sabores de los vinos de altura.

La jornada comenzó a las 8.30, en la exestación ferroviaria de San Salvador de Jujuy, los pasajeros abordaron el bus que los trasladó hasta Volcán, primera estación del Tren Solar donde comenzó un recorrido con diferentes paradas y degustaciones.

Mientras el paisaje comenzaba a cambiar detrás de las ventanillas, "Gise", la guía del recorrido, fue poniendo palabras a lo que aparecía ante los ojos, las características del clima, la vegetación y zonas atravesadas por su historia. A su lado, el sommelier Esteban Salve introducía a los pasajeros en otro mapa, el de los viñedos jujeños.

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Salve explicó que la experiencia busca mostrar la Ruta del Vino de Jujuy, tanto la producción de los Valles como la de la Quebrada. En el primer caso participan unas cinco o seis bodegas que se irán alternando en las distintas salidas, mientras que en la Quebrada hay alrededor de 16 establecimientos vitivinícolas, y la idea es que roten para que con cada viaje, los visitantes puedan descubrir nuevas etiquetas. Es que el circuito está pensado para repetirse dos o tres veces por mes, en principio los sábados.

"Somos una industria nueva en la provincia, pero que se está tomando fuerza y se está asentando como una alternativa con vinos para todos los gustos", dijo. Los vinos de los Valles tienden a ser más frescos, y en la Quebrada las condiciones de altura permiten obtener vinos de mayor cuerpo y complejidad.

La primera parada fue en Tumbaya. Allí, copa en mano, los visitantes pudieron probar distintas producciones de los Valles, Finca Machuca, de La Ovejería; Viña Yañez, de Monterrico, y Bodega El Molle. También hubo quesos de cabra, snacks de papas andinas, salame de llama, té, budines y alfajores elaborados con harina de orujo de uva.

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En Bodega El Molle, Jorge Prieto presentó una producción de baja graduación alcohólica que lleva cinco años de trabajo. La bodega elabora Cabernet Franc, Malbec, rosado de Malbec, Sauvignon-Torrontés y Viognier. Viña Yañez, en tanto, presentó un Malbec joven, un Sauvignon Blanc-Chardonnay 2025 y una reserva trivarietal de Malbec. Valeria Rivas explicó que producen desde 2016 y trabajan con siete cepas, aunque la vinificación se realiza en diferentes bodegas.

A pocos pasos, Cintia Machuca ofreció los vinos de B1 F y Finca Machuca, producidos en La Ovejería, Malbec, blend, Merlot, Pinot Noir tinto y un rosado de Pinot Noir con Malbec. La experiencia tenía además un pequeño ritual que los visitantes adoptaron con entusiasmo, llevarse en sus pasaportes del circuito el sello de cada bodega. El recorrido siguió con degustaciones de otras bodegas de la Quebrada, entre ellas Jesús Vilte, con tres etiquetas en Maimará; Bodega y Viñas de El Perchel, de Huacalera y Tilcara, y Yacoraite.

Después llegó el momento del almuerzo. En un espacio al aire libre, bajo el sol, se sirvió una cazuela de pollo con papines, hongos y verduras, empanadas y un postre elaborado con quinoa. La sazón fue de la chef Anita Ponce y fue acompañada con vinos de Amanecer Andino.

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Majo González, propietaria de la bodega Amanecer Andino tras el guiado, explicó que se busca que los turistas no sólo prueben el vino, sino que comprendan de dónde viene y qué condiciones hacen posible su particularidad. "Junto con el Tren Solar, largamos estas nuevas experiencias en donde los vamos a recibir en Amanecer Andino, donde vamos a hacer una pequeña visita guiada", explicó. Contó cómo nació el proyecto, cómo se elaboran los vinos y qué significa producir a unos 2300 metros de altura.

La zona es semidesértica, las precipitaciones son escasas y la intensidad solar convive con una marcada amplitud térmica. González relató que este invierno se registró jornadas de más de 30 grados y apenas desaparece el sol, la temperatura caer abruptamente, una combinación de sol intenso y amplitud térmica tiene consecuencias directas sobre la uva. La planta engrosa la piel de las bayas como mecanismo de protección y allí se concentran taninos y antocianos, componentes que luego aportan color, estructura y aromas al vino.

"Cuando te dicen un vino de altura y de una zona como esta, lo que te están diciendo es eso, es un vino que va a tener cuerpo, complejidad, gran diversidad aromática", explicó González. Son vinos pensados también para la guarda, con taninos marcados y paso por barrica.

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Pero producir en la montaña tiene un costo adicional, la logística ya que gran parte de los insumos llega desde Mendoza y en muchos viñedos se accede por caminos vecinales estrechos o atravesando ríos, pero destacan que lograrlo lo valió.

El último tramo del circuito tuvo como destino Bodega El Bayeh, en Maimará, cuyas instalaciones al lado del viñedo ofreció otra postal y en la bodega, ánforas de arcilla traídas de España, barricas francesas y grandes vasijas de hormigón que asombraban a los visitantes, atentos a cada explicación sobre la elaboración de vinos.

A la vera del viñedo, María José Cruz contó que el objetivo es cuidar al máximo las plantas y producir pequeñas cantidades. El Bayeh produce Malbec, Syrah, Sauvignon Blanc, Tannat, Cabernet Franc y vinos de uva criolla. Para esta última variedad, una parte de la materia prima proviene de pequeños productores de la Quebrada ya que se busca recuperar la antigua relación de intercambio entre quienes cultivaban en la zona.

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El proyecto comenzó en 2018 con la plantación y los primeros vinos salieron al mercado en 2021 y hoy la producción llega a Buenos Aires y otras provincias, y algunas etiquetas se exportan a Brasil, Estados Unidos y Reino Unido. La bodega recuperó el apellido El Bayeh, de origen libanés, asociado al abuelo de la familia, Boutrus Mansour El Bayeh, cuyo nombre como inmigrante se transformó en Pedro Mansour, y por ello buscan cumplir aquel antiguo sueño de tener un viñedo y elaborar sus propios vinos.

El cierre del circuito volvió a poner a la música y al paisaje en escena. Con folclore en vivo, los pasajeros degustaron cinco etiquetas de Bodega Yanay, de Maimará; vinos de Yacoraite, de Tilcara, y finalmente de Bodega Dupont, también de Maimará, considerada precursora de la vitivinicultura en la Quebrada.

Al caer la tarde, el grupo emprendió el regreso hacia San Salvador de Jujuy, llevando vinos en bolsitas de papel, historias de productores, sabores de la gastronomía local y una certeza de que la Quebrada es algo más que paisajes.

Las opiniones de los turistas

La propuesta del Tren Solar y el circuito del vino fue valorada por los pasajeros. "Es la primera vez que vengo al Norte, es innovadora, increíble desde el recorrido del tren, la comida bien del lugar, completísimo", contó Ana Terreno. Su pareja, Geremías Muller, de Santa Fe, coincidió. "La gente que hizo esto tuvo una muy buena idea, aprendes un montón de vinos, es muy recomendable para hacer".

Marcelo, de General Roca, Río Negro, valoró la propuesta para emprendedores "Conocimos un montón de actividades que ellos hacen, pero principalmente eso de conectarlos a través de la Ruta del Vino me parece interesante para ellos y para nosotros, que generamos una experiencia buena", dijo y destacó el recorrido. Desde Villa Valeria, Córdoba, Inés Palacios llegó junto a un grupo de amigas para celebrar un cumpleaños. "Es una experiencia hermosa porque con la belleza de la Quebrada y poder deleitar vinos de extrema altura y de Valles Templados es muy lindo, completa la experiencia y la recomendamos", dijo.

El grupo aseguró que volvería muchas veces. Raquel Demaestri de Buenos Aires destacó la comodidad y tecnología del Tren Solar y la claridad de los guías para explicar la elaboración de los vinos y las cosechas jujeñas. Su esposo Gerardo Serial agregó: "Me pareció excelente el recorrido, la explicación, la tecnología. La variedad de vinos que probamos, muy raros para nosotros, excelentes. Realmente la comida, este momento, la charla, todo muy bien. Para repetirlo".

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