El crimen del arquitecto Scidá, ocurrido en una pelea en la Perón, sigue sin resolverse
La familia se opuso a un acuerdo para que se cerrara el polémico caso de violencia urbana.

Resumen para apurados
"No tenemos ningún interés en participar de este proceso. No estamos de acuerdo con todo lo que se hizo durante todos estos años. Esto es un circo", sostuvo Agustín Scidá, hijo del arquitecto Julio Scidá, que falleció a causa de los golpes recibidos en una pelea. Después de casi cinco años, se volvió a frustrar el cierre de una causa considerada como muestra de los casos de violencia urbana.
El hecho ocurrió el 16 de octubre de 2021, en inmediaciones de la calle Las Rosas y la avenida Presidente Perón, en Yerba Buena. Todo comenzó cuando Patricio Scidá (hijo de la víctima) se encontraba cruzando la avenida Perón y Ángel Ismael Cativa, un motociclista que circulaba a gran velocidad atravesó un semáforo en rojo.
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El joven le reprochó al motociclista esa actitud. Entonces, Cativa detuvo la marcha del rodado y regresó, iniciándose una discusión con Scidá, a quien repentinamente comenzó a golpear en reiteradas oportunidades. Esta situación fue observada por el arquitecto, que aguardaba a su hijo en una camioneta.
El profesional descendió del vehículo con la intención de interceder. Cativa, que había practicado artes marciales durante varios años, le propinó una golpiza que le provocó la muerte varios días después.
El fiscal Carlos Sale acusó al joven de homicidio simple. En agosto de 2022, un tribunal integrado por Carolina Ballesteros, María Soledad Hernández e Isolina Apás Pérez de Nucci le dio la razón al Ministerio Público Fiscal y condenó a Cativa a 11 años de prisión por homicidio simple.
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El condenado cambió de defensor y Camilo Atim impugnó la sentencia. Al año siguiente, los jueces Juana Juárez, Patricia Carugatti y Facundo Maggio (quien votó en disidencia) coincidieron con la calificación de sus pares, pero redujeron la pena a nueve años.
Atim recurrió a la Corte por esta nueva sentencia. El máximo tribunal dispuso que se volviera a analizar la resolución. Otro tribunal, integrado por María Jimena Suárez, Agustín Francisco Puppio y Laura Julieta Casas, confirmó la condena impuesta.
El defensor volvió a recurrir al máximo tribunal para que revisara la sentencia. Señaló que los jueces argumentaron que Cativa era un profesional del taekwon-do a partir de un informe que no había sido oralizado, tal como establece el Código Procesal. También indicó que ninguno de los tribunales demostró que el imputado hubiera tenido la intención de matar de una patada al arquitecto. Recalcó que Cativa reaccionó ante una provocación del hijo del arquitecto, que utilizó insultos de tinte racial porque había cruzado un semáforo en rojo.
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Con los votos favorables de los vocales Daniel Leiva (que actuó como preopinante) y Daniel Posse, y la disidencia de Antonio Estofán, la Corte resolvió anular por segunda vez la sentencia. Dispuso que Cativa sea condenado por homicidio preterintencional, es decir, que no tuvo intenciones de matarlo.
"Hay fundamentos suficientes para establecer que el hecho se dio en un contexto de pelea y confrontación entre tres partes. Siguiendo esta línea de análisis, debe descartarse de plano que el imputado haya tenido intención de matar e incluso que la muerte le resultara indiferente. Por el contrario, esos golpes nos llevan a afirmar que la intención del autor no fue más allá de causar un daño en el cuerpo o en la salud, tanto en relación con Patricio Scidá como con la víctima. En ese sentido, la valoración de la edad de la víctima Scidá (63 años), en contraposición a los 28 años del imputado Cativa, no luce como argumento sólido para tener por acreditado el dolo eventual", sostuvo Leiva, con la adhesión de Posse y la disidencia de Estofán.
Con este fallo, Sale, con el apoyo de la familia, decidió insistir ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación mediante un recurso extraordinario. El máximo tribunal analizó el caso y señaló que no podía pronunciarse porque hasta ese momento Cativa no había sido condenado. Aclaró que resolvería la cuestión cuando al acusado se le fijara una pena.
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Ante este panorama, el representante del Ministerio Público, con el apoyo de la familia y la conformidad de Atim y del imputado, acordó cerrar el caso mediante un juicio abreviado. Cativa debía declararse culpable y se le impondría una pena de tres años de cumplimiento condicional. Con ese acuerdo firmado, la fiscalía insistiría con su planteo ante la Corte de la Nación.
En la audiencia en la que se trataría el tema, el juez Sebastián Mardiza tomó conocimiento de la postura del familiar del arquitecto. La auxiliar fiscal Luz Becerra pidió la suspensión porque faltaba un informe sobre Cativa y por la sorpresiva actitud del hijo de la víctima. Atim no se opuso al planteo, por lo que la resolución del caso quedó en suspenso.
Ahora, según explicaron fuentes judiciales, Sale deberá volver a reunirse con los familiares de la víctima para informarles que su intención es continuar con el caso. El defensor, en tanto, se mantendrá expectante a lo que ocurra, aunque dejó en claro que su principal interés es que el expediente se cierre con una condena por homicidio preterintencional.
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