De una huerta escolar a una bicicleta que riega: el proyecto infantil que demuestra que la ciencia es divertida
Los alumnos del Jardín Manantiales Sur Oeste aprendieron sobre bombas centrífugas y sistemas de riego mientras pedalaban. La "Super Ecocleta" es el ejemplo de que investigar puede ser tan lúdico como jugar.

Resumen para apurados
"Hay que pedalear para adelante, no para atrás". Solana Fisher tiene cinco años y explica con naturalidad una de las claves de la máquina que construyó junto a sus compañeros. Para ellos la bicicleta roja que tienen al lado no es un vehículo más. Cuando se pedalea, comienza a salir agua por una manguera con la que se puede regar las plantas de la huerta y, al mismo tiempo, cuidar el planeta.
Solana es la demostración de que investigar, resolver un problema y dar una solución a un tema cotidiano puede ser tan divertido como jugar, justamente en las jornadas previas al Día del Niño que se celebra hoy.
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A pocos metros, Yutiel Chocobar y Lautaro Cecil, alumnos de la escuela secundaria de Rodeo Grande, explican otro proyecto. El suyo no tiene ruedas ni caños. Tiene palabras, códigos y una computadora. Se llama "Aguantay", una palabra quechua que significa "resistir", y consiste en un diccionario digital que traduce términos del español al quechua y al inglés (ver "Un diccionario...").
Los dos trabajos son muy diferentes. Uno nació en una sala de jardín de infantes y el otro en una escuela secundaria. No obstante, comparten una misma lógica: parten de una pregunta o de una necesidad concreta y buscan una respuesta a través de la investigación, el trabajo colectivo y las herramientas que tienen a disposición.
Esa es una de las escenas que dejó la apertura de la instancia provincial de la Feria de Ciencias en Tucumán. Los proyectos presentados muestran una escuela en la que la ciencia no queda encerrada en un laboratorio ni se reduce a un experimento para una exposición. También aparece en una huerta, en una lengua que busca no perderse, en una aplicación, en un robot, en una propuesta de reciclaje o en una solución pensada para la comunidad.
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La historia de la "Super Ecocleta" comenzó con un problema sencillo. Los chicos del Jardín Manantiales Sur Oeste trabajaban con una huerta y tenían que trasladar baldes con agua que eran demasiado pesados por lo que más de una vez, terminaron mojados.
La docente Noelia Carolina Galarza cuenta que fue uno de los alumnos quien recordó una experiencia anterior y propuso buscar una solución. Patricio había visto una bicicleta utilizada para triturar tapitas y pensó que podían construir algo parecido, pero con otro objetivo.
La idea comenzó a crecer. Con la ayuda de las familias y de docentes de la escuela Técnica 2, el proyecto se transformó en una bicicleta capaz de bombear agua. Los chicos aprendieron sobre sistemas de riego y sobre el funcionamiento de una bomba centrífuga mientras desarrollaban el prototipo que ahora se exhibe en el evento provincial.
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Para ellos, el mecanismo es tan concreto como divertido porque hay que subirse, pedalear y hacer fuerza. "El agua puede utilizarse para regar las plantas de la huerta y también puede provenir de la lluvia o de un recipiente", describe Solana, quien se muestra muy desenvuelta ante todos los que la escuchan.
Pero la ecocleta todavía no terminó de crecer. En el jardín proyectan incorporar un sistema para que, al pedalear, el muñeco de un espantapájaros pueda levantar los brazos y ahuyentar a las aves que quieran comerse las semillas o las plantas. También piensan sumar un sistema de robótica y computación para ampliar sus funciones.
"Cuidamos el planeta, el agua", indicó Patricio Benedetti al relatar con su voz finita qué aprendieron con el proyecto. Galarza, por su parte, dice que la experiencia también les permitió acercarse a herramientas que forman parte de su vida cotidiana. Los alumnos trabajan con robots, celulares, tablets y programas informáticos. Incluso, las docentes, crearon canales para contar lo que hacen y difundir el proyecto.
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La maestra considera que acercar a los chicos a la tecnología desde el jardín es parte de prepararlos para el futuro. Pero, sobre todo, destaca la capacidad de los alumnos para convertir sus propias ideas en algo concreto. "Son chiquitos, pero así como los ves, son esponjitas", resume.
Los dos proyectos muestran también otra característica de las propuestas que llegan a la Feria de Ciencias porque no necesariamente terminan cuando se apagan las luces de la exposición.
El director de Nivel Primario, Carlos Díaz, destacó justamente la continuidad que buscan varios de los trabajos. Durante la apertura de la instancia provincial mencionó proyectos vinculados con el reciclaje, la robótica, la matemática, los hongos, la flora y la fauna, entre otros. Para Cecilia Guillén, directora de Educación Inicial, uno de los aspectos más significativos es que estas experiencias permiten mostrar qué ocurre dentro de los jardines. La "ecocleta", dijo, nació de una idea de un niño a partir de una experiencia y terminó convirtiéndose en un proyecto desarrollado colectivamente.
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El desafío, sostuvo, es que aquello que se aprende en las escuelas pueda regresar a la comunidad y generar algún impacto.
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