Saltar al contenido

De la hipertensión a la insuficiencia cardíaca: una historia que conviene interrumpir

Por la Dra. Yanina Cangelosi Alba.

Por F autor6 min
Compartir
De la hipertensión a la insuficiencia cardíaca: una historia que conviene interrumpir
De la hipertensión a la insuficiencia cardíaca: una historia que conviene interrumpir

Por la Dra. Yanina Cangelosi Alba.

La Dra. Yanina Cangelosi Alba es médica cardiólo ga, Máster Universitario en Avances en Cardiolo gía, diplomada en Nutrición Vegetal

Por

También te puede interesar: El Trasmontaña en vivo: historias de superación, tiempos y adrenalina en la cobertura de LA GACETA

De la hipertensión a la insuficiencia cardíaca: una historia que conviene interrumpir De la hipertensión a la insuficiencia cardíaca: una historia que conviene interrumpir

Esta semana, durante las Jornadas Santiagueñas de Cardiología realizadas en el Fórum, una idea se repitió detrás de muchos de los temas que discutimos: gran parte de la insuficiencia cardíaca se podría evitar si logramos tratar a tiempo la hipertensión arterial.

El encuentro, organizado por la Sociedad Santiagueña de Cardiología y la Federación Argentina de Cardiología, reunió disertantes de excelente nivel académico y permitió actualizar conocimientos directamente aplicables a la práctica clínica. Entre tantas imágenes y datos, uno resulta especialmente importante para la población: en Argentina, la hipertensión continúa siendo extremadamente frecuente y, además, muchas personas no saben que la tienen o no consiguen mantenerla adecuadamente controlada.

También te puede interesar: Piden potenciar barrios como Ciudadela y Villa 9 de Julio: el plan que desafía la lógica del centro único

También te puede interesar:

¿Cómo puede la hipertensión terminar dañando el corazón?

Cuando la presión arterial permanece elevada durante años, el corazón tiene que bombear contra una resistencia mayor. Al principio intenta adaptarse. El músculo del ventrículo izquierdo se engrosa para generar más fuerza, similar a cualquier músculo sometido a una sobrecarga constante.

También te puede interesar: De una huerta escolar a una bicicleta que riega: el proyecto infantil que demuestra que la ciencia es divertida

Pero esa adaptación tiene un costo.

Con el tiempo, ese músculo más grueso se vuelve rígido, empieza a tener dificultades para relajarse y llenarse correctamente entre un latido y el siguiente.

Esta alteración se conoce como disfunción diastólica y suele informarse en el ecocardiograma.

También te puede interesar: Mirtha Legrand reveló la última charla que tuvo con el papá de Lionel Messi antes de morir

A medida que aumentan las presiones dentro del corazón, también puede dilatarse la aurícula izquierda. Entonces aparecen nuevos problemas: falta de aire con los esfuerzos, menor tolerancia al ejercicio y mayor riesgo de desarrollar arritmia, una en especial, la llamada Fibrilación Auricular.

La Dra. Yanina Cangelosi Alba es médica cardióloga, Máster Universitario en Avances en Cardiología, diplomada en Nutrición Vegetal.

La hipertensión también puede dañar las arterias coronarias, los riñones, el cerebro y los vasos sanguíneos. Y cuando varias de estas enfermedades comienzan a coexistir, el escenario se vuelve mucho más complejo.

También te puede interesar: El mapa de los outsiders en Tucumán revela el hartazgo con la política tradicional

Finalmente, llega la insuficiencia cardíaca: el corazón ya no logra responder adecuadamente a las necesidades del organismo. Puede aparecer cansancio, falta de aire al caminar, dificultad para dormir acostado, edema en las piernas e internaciones frecuentes.

Esta progresión no ocurre inevitablemente en todas las personas hipertensas. Precisamente ahí está el valor de detectarla y tratarla a tiempo.

Antes de interpretar el número del tensiómetro, hay que medir correctamente

La presión arterial es una medición muy sensible, la técnica incorrecta puede generar valores falsamente altos o bajos y llevar a conclusiones equivocadas.

Para obtener una medición confiable, conviene permanecer sentado y tranquilo unos minutos antes, con la espalda apoyada, los pies sobre el piso y las piernas sin cruzar. El brazo debe estar descansando aproximadamente a la altura del corazón y no se debe hablar durante la medición.

El brazalete debe colocarse directamente sobre la piel. No sobre una camisa, un pulóver.

Tampoco conviene arremangarse acumulando toda la ropa debajo del hombro, porque una manga demasiado ajustada puede comprimir el brazo. Muchas veces es preferible retirar la prenda o usar ropa holgada para que sea más fácil y confiable la medición.

Y algo que genera muchos errores: el brazalete no es universal.

Cada manguito está diseñado para un determinado rango de circunferencia del brazo. Si es demasiado pequeño o demasiado grande, la lectura puede alterarse. Además, un brazalete diseñado para colocarse en el brazo no debería trasladarse al antebrazo simplemente porque "no entra".

Para medir la presión actualmente se prefieren tensiómetros automáticos de brazo que hayan sido clínicamente validados.

Existen listados internacionales, como los de la web STRIDE BP, donde pueden consultarse los equipos validados.

Medir bien nos dice cuándo preocuparnos.

La presión cambia a lo largo del día y suele aumentar transitoriamente por dolor, estrés, ejercicio, café, tabaco o una técnica incorrecta. Por eso, ante un valor inesperadamente alto, lo primero es repetir la medición en condiciones adecuadas y registrar los resultados.

Si las mediciones domiciliarias se mantienen elevadas —especialmente con promedios cercanos o superiores a 135/85 mmHg— conviene pedir una consulta médica para confirmar el diagnóstico y evaluar el riesgo cardiovascular. No hay que esperar a tener síntomas: la hipertensión puede producir daño durante años sin generar molestias.

También debería consultar quien ya recibe tratamiento pero continúa registrando valores altos de manera repetida. Si la presión alcanza valores mayores de 180/110 mmHg, hay que repetir la medición después de al menos un minuto. Sí continúa en ese rango, requiere valoración médica rápida.

Si, además de esa presión muy elevada, aparecen dolor en el pecho, falta de aire, debilidad o adormecimiento de una parte del cuerpo, alteraciones de la visión, dificultad para hablar, dolor intenso de espalda u otros síntomas neurológicos nuevos, puede tratarse de una emergencia hipertensiva y se debe solicitar asistencia de urgencia sin esperar a que la presión baje sola.

¿Por qué tengo que tomar la medicación si me siento bien?

Es una pregunta que escucho con frecuencia.

La hipertensión generalmente no produce síntomas y eso puede generar una falsa sensación de seguridad. Una persona puede sentirse perfectamente y, sin embargo, mantener durante años valores suficientemente elevados como para ir dañando órganos.

Además, necesitar dos o incluso tres medicamentos no significa necesariamente que el tratamiento haya fracasado.

La presión arterial está regulada por distintos mecanismos del organismo. Por eso, combinar fármacos que actúan de maneras diferentes permite muchas veces controlar mejor la presión utilizando dosis menores y reduciendo efectos adversos.

Actualmente es frecuente utilizar combinaciones de dos o tres fármacos en una misma pastilla. Esto simplifica el tratamiento y puede mejorar la adherencia.

Y acá aparece una paradoja importante:

A veces nos preocupa tomar dos medicamentos para prevenir una complicación, pero si la hipertensión permanece mal controlada y aparecen insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, enfermedad coronaria o daño renal, el tratamiento puede multiplicarse y su costo también.

Por eso, la pregunta no debería ser solamente "¿cuántas pastillas tomo?", sino:¿Qué enfermedad y qué complicaciones estoy evitando con ellas?

Las guías actuales consideran a una persona hipertensa dentro de la población con riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca incluso antes de que existan síntomas o alteraciones estructurales evidentes. El objetivo no es esperar a que el corazón falle para comenzar a protegerlo.

La historia puede interrumpirse

La evolución desde hipertensión hasta insuficiencia cardíaca no es un destino inevitable.

Controlar la presión arterial, abandonar el tabaco, realizar actividad física, mantener una alimentación saludable, evitar el consumo de alcohol, controlar diabetes, colesterol y tomar correctamente la medicación indicada puede modificar esa trayectoria a tu favor.

Tratar la hipertensión a tiempo suele ser mucho más sencillo que tratar sus consecuencias.

Acercar la ciencia a todos mejora la salud pública. Podés hacerme llegar tus comentarios y propuestas de temas a @tucardiologavegana.

  • #santiago
  • #hipertension
  • #insuficiencia
  • #cardiaca
  • #una
  • #historia
  • #que
  • #conviene
  • #interrumpir
  • #santiago del estero

SEGUÍ LEYENDO

SORTEO MENSUAL

GANATE ELECTRODOMÉSTICOS
TODOS LOS MESES

Heladeras, smart TVs, lavarropas y mucho más. Cargás tus datos una sola vez y participás todos los meses, sin costo.

QUIERO PARTICIPAR →

Mayores de 18 años · Residentes en Argentina