Ceuta, desbordada por la ola migratoria: qué hay detrás del éxodo desde Marruecos
La internacionalista María José Mazzocato analizó las causas de la llegada masiva de migrantes, el rol de las redes sociales y las tensiones entre España y Marruecos.

Resumen para apurados
Ceuta quedó en el centro de una nueva crisis migratoria que desbordó a España y volvió a poner en tensión la relación con Marruecos. La llegada masiva de personas desde el territorio marroquí, principalmente a nado y por el paso fronterizo del Tarajal, llevó al despliegue de fuerzas de seguridad y del Ejército español, mientras las autoridades intentan contener el flujo y resolver qué hacer con quienes ya lograron ingresar. Los cálculos difundidos durante la jornada hablan de cerca de 49.000 personas llegadas en las últimas 24 horas, aunque las cifras continúan en evolución.
El episodio recuerda a la crisis de 2021, cuando más de 10.000 personas ingresaron a Ceuta en apenas dos días. Sin embargo, para la internacionalista María José Mazzocato, lo ocurrido ahora no puede entenderse como un fenómeno repentino. Se trata, según explicó, de una problemática que se viene gestando desde hace años y que combina factores económicos, políticos y sociales.
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"Esta crisis migratoria viene hace bastante. La última data en el año 2021, cuando 10.000 inmigrantes ingresaron a Ceuta. Esto es algo que viene de hace mucho tiempo", sostuvo en diálogo con LA GACETA.
Mazzocato señaló que buena parte de quienes intentan llegar a Ceuta provienen de Marruecos, aunque también hay personas procedentes de Argelia y del Sáhara Occidental. En su análisis, detrás de los cruces existe una realidad marcada por la falta de oportunidades y las dificultades económicas que atraviesan sectores de la población del norte de África.
"Hay personas que quieren escapar de la vida que están llevando en el norte de África, que es muy pobre, que es una vida de falta de recursos". La internacionalista puso especial énfasis en la edad de quienes protagonizan los cruces. Según observó, una gran parte son jóvenes, un dato que interpretó como una señal de la falta de perspectivas que enfrentan en sus lugares de origen.
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Para Mazzocato, la situación debe analizarse además dentro de un escenario regional más amplio, marcado por gobiernos autoritarios, pobreza y dificultades sociales en distintos países del Magreb.
Uno de los elementos que, según la especialista, contribuyó a multiplicar la llegada fue el papel de las redes sociales. Mazzocato habló de una suerte de "inmigración de llamada": personas que ya habían conseguido llegar difundieron mensajes para convencer a otros de intentar el mismo recorrido.
"Muchos jóvenes publicaron en redes sociales y ahí viene el quid de la cuestión. Ellos llamaban a la gente diciendo que acá estaban viviendo muy bien", explicó.
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El fenómeno se habría visto favorecido por una reciente decisión judicial española. El Tribunal Supremo estableció a comienzos de julio que las llamadas devoluciones "en caliente" no pueden aplicarse a migrantes interceptados en alta mar cuando intentan entrar a nado en Ceuta o Melilla. En esos casos, deben activarse procedimientos que permitan determinar su situación migratoria y garantizar derechos como la asistencia jurídica y la posibilidad de solicitar protección internacional.
Ese cambio, según Mazzocato, modificó los incentivos para quienes intentan llegar a territorio español por mar. "Si cruzan por nado, no se los puede devolver bajo ningún concepto porque primero tienen que pasar un procedimiento migratorio", sostuvo.
La dimensión territorial de Ceuta es otro de los factores que explican el impacto de la crisis. La ciudad autónoma española tiene una superficie reducida y se encuentra ubicada en el norte de África, sobre el estrecho de Gibraltar, frente a la península ibérica.
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Mazzocato remarcó que esa característica vuelve especialmente compleja la recepción de miles de personas en un período muy corto. La presión ya había comenzado a sentirse antes de la última oleada: a fines de julio, las autoridades locales habían informado que más de mil migrantes habían ingresado durante una semana y que los sistemas de protección de menores y de acogida se encontraban saturados.
"Es una cantidad enorme para un territorio muy chiquito", señaló la especialista. La situación humanitaria se convirtió así en uno de los principales desafíos. Los centros de acogida comenzaron a quedar sin capacidad suficiente y muchas personas tuvieron que permanecer en espacios públicos mientras las autoridades intentaban organizar la asistencia.
La crisis también reabrió un problema diplomático entre Madrid y Rabat. España necesita la colaboración de Marruecos para controlar los flujos migratorios y gestionar las devoluciones, pero al mismo tiempo existe una disputa de fondo por el control de las fronteras y por la situación del Sáhara Occidental.
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Mazzocato recordó que España modificó en 2022 su posición histórica respecto del Sáhara Occidental y respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el territorio. Desde entonces, las relaciones entre ambos países atravesaron un proceso de acercamiento que ahora vuelve a quedar bajo presión.
En ese contexto aparece una de las principales hipótesis alrededor de la crisis: que Marruecos pueda utilizar el control migratorio como una herramienta de presión política sobre España. Esa posibilidad, sin embargo, no está oficialmente confirmada y Madrid evita acusar directamente a Rabat.
El problema no termina en Ceuta. Para Mazzocato, el verdadero desafío se extiende al conjunto de Europa, que en los últimos años recibió diferentes oleadas migratorias vinculadas con conflictos, pobreza y crisis humanitarias.
La especialista consideró que países como Alemania, Francia, Italia y España enfrentan dificultades para absorber nuevos flujos masivos y que la cuestión migratoria ya genera fuertes consecuencias políticas.
"Europa está vieja, está pasando por una pirámide invertida y también está pasando una situación de recursos", afirmó.
En ese escenario, el debate vuelve a dividirse entre quienes reclaman controles fronterizos más estrictos y quienes exigen garantizar los derechos de las personas que buscan ingresar al continente.
La situación también pone a prueba la política migratoria española y las reglas europeas. Mientras las autoridades intentan contener la emergencia, crecen las presiones políticas para endurecer los controles. Al mismo tiempo, cualquier devolución debe respetar los procedimientos establecidos por la Justicia española y las normas internacionales de protección de derechos.
Para Mazzocato, la magnitud de lo ocurrido obliga a mirar más allá de las imágenes de miles de personas intentando cruzar una frontera. "Hoy vamos a ver cómo sigue, porque esto sigue", advirtió.
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