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Buscan producir café como alternativa en Yungas jujeñas

Juan Entrocassi y su hermano buscan producir el cultivo bajo la sombra y plantean sumar a la academia y al Estado.

Por LILIANA ALFARO6 min
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Buscan producir café como alternativa en Yungas jujeñas
Buscan producir café como alternativa en Yungas jujeñas

Aunque la Argentina importa prácticamente todo el café que consume, en Jujuy otro productor comenzó a dar los primeros pasos para producir café bajo sombra en el bosque de las Yungas. Planteó que la región tiene condiciones para desarrollar la actividad y que es clave sumar al Estado, el Inta y las universidades para investigar variedades, reducir costos y avanzar hacia un futuro café jujeño.

En una finca ubicada a 1.000 metros sobre el nivel del mar, en plena Reserva de Biósfera, Juan Sebastián Entrocassi y su hermano Matías dieron los primeros pasos con un cultivo que todavía es incipiente en la provincia. Están a 37 kilómetros de Fraile Pintado montaña arriba, en dirección a las serranías que separan las Yungas de la Quebrada, en una finca de más de 300 hectáreas. Allí buscan impulsar el cultivo conservando las características del lugar: abundante biodiversidad, riqueza paisajística y disponibilidad de agua, aunque también enfrentan limitaciones por las pendientes y la escasez de terrenos planos. "En los pocos espacios planos hemos querido hacer cosas, producir y generar una actividad que tenga impacto económico para poder hacer sostenible el proyecto de vida vinculado a la producción", explicó.

El interés de Entrocassi por el café comenzó hace casi tres décadas como ingeniero agrónomo en su experiencia al trabajar para organizaciones relacionadas con la producción sostenible y recorrer América Latina, y conocer de cerca las regiones cafeteras, Brasil, Perú, Colombia y países de Centroamérica. Allí pudo observar diferentes sistemas productivos, modelos de manejo y formas de integración del café con otros cultivos y con el ambiente natural.

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En los últimos años comenzó a considerar aplicarlos en su propia finca. "Me interesó muchísimo porque lo vi como una oportunidad para las Yungas de Jujuy y Salta, y también para Tucumán. Particularmente, empecé a pensar que podía ser una posibilidad para nuestra finca y para el proyecto que tenemos con mi hermano", explicó.

Recordó la experiencia de Café Baritú, en Salta como un antecedente de producción de café en el país y aunque otros proyectos no lograron consolidarse, consideró que el actual escenario suma una oportunidad por el crecimiento del consumo y el interés por los cafés de origen y de especialidad. Consideró que las condiciones climáticas de las Yungas permiten pensar seriamente en el cultivo, aunque estimó que se necesitaría acompañarlo con tecnología y un manejo agronómico adecuado.

"Tenemos condiciones para producir café. No sería un café a cielo abierto, sino un café de sombra, bajo los árboles y en condiciones de bosque nativo, con manejo y algo de tecnología", explicó. Sostuvo que eso se utiliza en varios países cafeteros y puede adaptarse a sectores del pedemonte y de la selva montana de Jujuy y Salta, y que incluso podría evaluarse hacerlo en sectores cercanos al Valle de los Pericos, siempre que exista una adecuada cobertura arbórea y un manejo adaptado a las condiciones locales.

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Entiende que el café también podría integrarse a sistemas agroforestales, combinándose con árboles, frutales y otras producciones, lo que permitiría diversificar las fuentes de ingresos y ofrecer nuevas posibilidades para pequeños productores y familias rurales. Sin embargo en la región hay limitaciones, la primavera seca, que obliga a disponer de sistemas de riego localizado y eficiente, y también las heladas.

Comentó que la experiencia internacional muestra modelos donde el café convive con diferentes especies dentro de una misma unidad productiva, también esquemas más intensivos con mayor incorporación de tecnología para lograr estabilidad en los rendimientos y en la calidad. Para Entrocassi, un factor determinante es que el café no depende sólo de lo que ocurre en la planta sino de la cosecha, la selección de los frutos y el proceso posterior que influyen en la calidad final del grano y en el precio que puede alcanzar.

Sostuvo que la diferencia entre esta iniciativa y otras de cultivos novedosos es que el café ya cuenta con una demanda consolidada ya que Argentina importa casi la totalidad de lo que se consume, principalmente en forma de café verde, que luego es tostado y comercializado por empresas nacionales.

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Estimó por eso que un café producido en el país podría encontrar un mercado si cumple con los estándares necesarios y recibe un adecuado manejo durante la producción y la poscosecha. "Todo lo que se pueda producir acá, en la medida en que se gestione bien la producción y la poscosecha, puede tener una inserción muy interesante en el mercado", afirmó.

El objetivo de largo plazo es avanzar hacia productos con mayor valor agregado, y la aspiración es generar granos con características que permitan ingresar al segmento de especialidad, donde la calidad, el origen y la trazabilidad adquieren mayor importancia.

El productor comparó esta perspectiva con la experiencia que tuvo junto a su hermano con el chilto, un proyecto que avanzó en la creación de una marca, desarrollo de envases, estudios de mercado y envíos a Buenos Aires pero no logró consolidarse comercialmente. Con el café la diferencia es que hay un consumo previo y una demanda instalada por lo que el desafío sería producir con calidad y construir una identidad para el café del Norte argentino.

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El costo y el asociativismo

Juan Entrocassi explicó que la principal barrera para quienes quieren comenzar a producir es el precio de los plantines debido a que hay pocos viveros especializados y los valores son elevados, ya que una hectárea puede requerir entre 2.500 y 3.000 plantas.

Con los precios actuales estimó que la inversión inicial solo en plantines puede superar los 20.000 dólares por hectárea. A esta dificultad se suma que todavía no existe suficiente información local sobre cuáles son las variedades que mejor se adaptan a las condiciones de las Yungas de Jujuy y Salta ni cuáles podrían ofrecer los mejores resultados productivos y de calidad. "Estamos en pañales en la caficultura.

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La mayor limitante hoy es la planta de café", dijo. Por eso explicó que un objetivo es reunir a los productores que ya comenzaron a experimentar con el cultivo, generar una base común que permita conseguir plantas, acceder a nuevas variedades, realizar ensayos y producir información adaptada a las condiciones locales.

También consideró que una asociación podría facilitar la vinculación con organismos públicos, instituciones científicas y regiones cafeteras de otros países, además de sumar fuerzas para resolver problemas comunes y comenzar a darle forma a un nuevo sector productivo en Jujuy.

El desafío es articular esfuerzos

Entrocassi planteó que el futuro de la actividad depende de la capacidad de coordinar los esfuerzos privados con acompañamiento del Estado, el Inta, universidades y organismos de investigación. Un desafío será acceder a genética de distintas variedades, probar su comportamiento en el territorio y determinar las más adecuadas.

También será clave generar asistencia técnica y conocimientos sobre manejo, sanidad, cosecha y poscosecha. Recordó que el Inta ya realizó una primera actividad vinculada a la producción de café, y fue valorado. "Las instituciones tienen que incorporarlo dentro de sus líneas prioritarias.

Para tener un plan hay que gestionar y direccionar recursos, ya sea en dinero o en profesionales y técnicos", dijo. Contó que Bolivia logró expandir la caficultura tras incorporar variedades y el acompañamiento institucional, al igual que la vitivinicultura jujeña, que logró posicionarse articulando apoyo público, identidad territorial y turismo.

Con el café aspiran a construir un camino similar ya que hay productores interesados en Jujuy y Salta, y otras provincias tienen propias experiencias. En su finca las plantas están en desarrollo y esperan obtener los primeros frutos y granos verdes en 2027 y luego evaluar rendimientos, calidad y adaptación, crecer en superficie y mejorar procesos.

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