Adiós a una leyenda: murió Antonio Rattín, el eterno capitán de Boca y la Selección Argentina
A lo largo de sus 14 años en el club de la Ribera, el "Rata" se erigió como el termómetro del equipo.

Resumen para apurados
El fútbol argentino despide hoy a uno de sus máximos referentes históricos. A los 89 años, falleció Antonio Ubaldo Rattín, símbolo indiscutido de Boca Juniors y protagonista de páginas doradas -y polémicas- con la camiseta albiceleste. La noticia fue confirmada por autoridades del club xeneize y generaó un profundo pesar en el mundo del deporte.
Nacido el 16 de mayo de 1937, Rattín representó como pocos la figura del "caudillo". Su porte imponente, su voz de mando y una lealtad inquebrantable hacia sus colores lo convirtieron en un prócer del fútbol nacional, dejando un legado que trasciende las fronteras de la Bombonera.
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Rattín pertenece a una estirpe de futbolistas casi extinguida. La de aquellos que defendieron una única camiseta durante toda su carrera profesional. Debutó en Primera División en 1956, nada menos que en un Superclásico ante River Plate, y desde aquel día no soltó el mediocampo de Boca hasta su retiro en 1970.
A lo largo de sus 14 años en el club de la Ribera, el "Rata" se erigió como el termómetro del equipo. Su altura y su presencia física lo hacían inexpugnable en el juego aéreo, pero fue su personalidad la que lo transformó en el gran capitán. Para los hinchas xeneizes, Rattín no solo era un jugador; era la extensión del espíritu del club dentro del campo de juego.
Su jerarquía lo llevó naturalmente a la Selección Argentina, donde también portó la cinta de capitán. Sin embargo, su nombre quedó grabado en la historia grande del fútbol mundial por un episodio ocurrido en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966.
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En aquel ríspido partido ante los locales, Rattín fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein. En una época donde aún no existían las tarjetas amarillas ni rojas, el capitán argentino se negó a abandonar el campo, al exigir un traductor para comprender la sanción.
En un gesto de rebeldía que dio la vuelta al mundo, se sentó sobre la alfombra roja destinada a la Reina Isabel II y, antes de retirarse, estrujó con su mano un banderín con la bandera británica. Aquel escándalo fue tan significativo que impulsó a la FIFA a implementar el sistema de tarjetas para el siguiente Mundial.
La partida de Antonio Rattín marca el cierre de una época del fútbol argentino caracterizada por el temple y el sentido de pertenencia. Tras su retiro del césped, siguió vinculado a la vida pública y deportiva del país, manteniendo siempre su perfil de hombre directo y de convicciones firmes.
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Su fallecimiento deja un vacío en la memoria colectiva de los argentinos, especialmente en aquellos que crecieron viéndolo dominar el centro de la cancha con el número 5 en la espalda.
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